No estaba ni triste ni contenta, no hacía ni frío ni calor, no pensaba en nada...y de pronto te vi, parado frente a mí, sonriendo, atildando como siempre (digo "como siempre" porque hasta hace 4 meses siempre había sido así, y la gente, generalmente, cambia poco).
-Hola Ese perfume... y la presión de tu mano...y un beso al vuelo en la mejilla...
-tenía el presentimiento de que un día de estos iba a verte... La voz.
Ahora era su voz rozándome, rasgándome, entrando en mi temblor. Una voz que me sublevó con palabras, que con palabras me suavizó, me hizo reír, que me llenó de ternura, de lástima, de rabia... ¿por qué no podía responder tranquilamente, estableciendo una distancia que me mantuviera lejos de la conmoción y los reproches? ¿Había sido difícil lo nuestro, o yo transformé en complicada una cosa que pudo ser sencilla y transparente?
Si el cerebro hiciera ruido, hubiera oído el rugido de todos sus motores en marcha. Los recuerdos iban y venían, como flechas lanzadas al aire por un arquero loco. Mis largas esperas junto al teléfono aguardando una llamada que no harías. Tu aparición al día siguiente, como si nada, extendiendo los brazos: " me fue imposible, Excusas increíbles, mentiras infantiles... eras un campeón defendiéndote de estupideces... Después te ibas y yo me quedaba rumiando la bronca, desolada, con ganas de tirarte por la ventana o matarte. Pero no te tiraba por la ventana... ni te clavaba un cuchillo en el corazón.
Caminando por la calle te llevaba conmigo, aunque no estuvieras allí. Viendo una película, secretamente te la comentaba. Mirando vidrieras. Oyendo música... Conversando con otras personas. Qué manía tenemos las mujeres cuando nos enamoramos. Todo lo transformamos en "él". Pero, ¿"el" nos tiene presentes TODO EL TIEMPO? Me di cuenta de que habías tomado mis dos manos entre las tuyas. Dios mío! otra vez mi cuerpo traicionándome, obrando por su cuenta, sin pedirle permiso a mi criterio. Quise retirar las manos, pero ellas se quedaron ahí, sumisas, entregadas.
Mi cuerpo te extrañó. Mi cuerpo te buscó entre sueños. Mi cuerpo se quedó insomne imaginándote. Fueron noches interminables. Fueron días de sonámbula desconsolada. Fueron meses de llantos repentinos que me obligaban a abandonar la mesa, el escritorio, y correr a encerrarme en el baño hasta que el diluvio se detuviera, y después retocar el maquillaje, respirar hondo y regresar dando una excusa que seguramente nadie me creía.
Me costó tanto sacarte de esa obstinada espera, borrarte de mi tiempo cotidiano, aprender a mirar los relojes sin que manejaras las agujas... Me costó tanto, tanto recuperarme para mí, volver a ser "una persona"" y no "los dos". Y ahora, ahí en pocos minutos, estabas otra vez dueño y señor de la situación, moviendo las piezas necesarias para otro jaque mate.
Mis manos se soltaron. Mi pulso se fue tranquilizando. Mi cuerpo volvió a mí... miré el reloj -perdóname, pero ya llego tarde- mentí, tranquilamente.
-puedo llamarte mañana?
-no, ni mañana, ni pasado, ni nunca. yo también tengo un compromiso, sabes? pero no se trata de algo sin importancia. Es una persona muy valiosa y no quiero perderla jamás.
Se te endureció la mandíbula. Ese gesto de bronca que conocía de memoria. -bueno... - te pusiste de pie para despedirme - que todo salga bien.
-gracias, todo va a salir bien. Me lo merezco. y salí sonriendo Salí apurada, casi corriendo. Mi compromiso era en verdad con una persona muy valiosa, que no quiero perder jamás. CONMIGO...
Poldy Bird
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